

El secretario de organización de la Unión Local de CCOO, José María Gaitero, se mostró ayer prudente a la hora de analizar la operación entre Garvey y Sandeman y lo único que pidió a los nuevos propietarios es "que nos dejen como estamos".
Sin embargo, sí mostró su sorpresa por la promesa de Ruiz-Mateos de respetar los puestos de trabajo "cuando en los próximos días se va a empezar a negociar un expediente de regulación en Garvey que va a afectar a 37 de los 70 trabajadores de la plantilla".
También muestra sus dudas Gaitero sobre la procedencia del patrimonio con el que "Ruiz-Mateos está volviendo a levantar un imperio. El motivo tiene que estar en que cuando se expropió Rumasa lo que pasó realmente es que se expropiaron deudas, pero el empresario conservó la mayor parte de su capital. De otra manera, no se entiende".
CCOO teme que en la operación exista principalmente un trasfondo inmobiliario. "En los 80 todas las bodegas tenían pedida la recalificación de su suelo y decían que era no para abandonar la producción, sino para darle valor patrimonial a la firma. Ahora estamos viendo lo que ha quedado de las bodegas. Sandeman está pendiente de un convenio urbanístico y eso a nadie se le escapa".
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