

Según los datos facilitados por las compañías, de enero a marzo, se han vendido 140 inmuebles
Las grandes inmobiliarias cotizadas sumaron pérdidas de 84,6 millones de euros al cierre del primer trimestre del año, lo que supone reducir en un 60% los 'números rojos' contabilizados un año antes, según datos de las compañías
Las provisiones ya realizadas ante la depreciación de sus activos, la reducción de los costes financieros y las ventas de activos contribuyeron a contener las pérdidas, pese a que se mantiene el parón de venta de viviendas y la caída de los alquileres.
Estos dos últimos factores lastraron la cifra de negocio de las compañías del sector, que se contrajo un 54,5%, hasta suponer 272,7 millones de euros.
Reyal Urbis, compañía que se declaró en concurso de acreedores en el primer trimestre, lideró los 'números rojos' del sector en este periodo, dado que cerró marzo con una pérdida de 27,3 millones de euros.
Después se situó Colonial, firma que debe emprender abordar un nuevo proceso de refinanciación, con un resultado negativo de 24 millones. Martinsa Fadesa, de su lado, perdió 17,9 millones dos años después de superar el concurso, y Metrovacesa contabilizó 'números rojos' de 17,7 millones.
Asimismo, Realia registró una pérdida de 10,7 millones, Quabit de 7,9 millones y Renta Corporación de 3 millones de euros
Testa, filial de patrimonio del grupo Sacyr Vallehermoso, es de nuevo la única inmobiliaria cotizada que se salvó de los 'números rojos' al cerrar el primer trimestre con un beneficio de 23,9 millones.
Estas empresas soportan, además, una deuda de casi 21.000 millones de euros, pasivo al que deben hacer frente con los ingresos en caída libre. En este escenario, tres de estas grandes empresas, Martinsa, Reyal y Renta, han tenido que solicitar concurso; mientras que otras dos, Colonial y Realia, negocian con su banca acreedora nuevas condiciones al no poder hacer frente a sus vencimientos derivados de una deuda milmillonaria.
Con un descenso interanual en la compraventa de viviendas del 24,7%, la caída se agudiza así en el caso de las inmobiliarias cotizadas, que luchan en desventaja con las entidades financieras a la hora de vender pisos: la banca, inmersa en un proceso de reducción de stocks de inmuebles, tiene la llave de la financiación y, por tanto, del cierre de las operaciones.
Quabit, por ejemplo, apenas consiguió entregar dos unidades correspondiente a Quabit Comunidades, dedicada a la gestión de cooperativas. Martinsa Fadesa sólo ha vendido inmuebles en el extranjero y Asentia, la filial de activos residenciales y suelo de Colonial, cerró ocho ventas, que supusieron tres operaciones a nivel contable. Reyal Urbis es la que más ha reducido su stock, de los 780 pisos que acumulaba al tercer trimestre de 2012, antes de solicitar el preconcurso, a los 670 que tenía el pasado marzo.
En este cómputo se incluirían también los acuerdos de canje de deuda por activos con la banca acreedora, algo que hizo Quabit en 2012 y que disparó sus ingresos en el primer trimestre de ese año a 311 millones. Esta cifra, sin embargo, cayó a menos de medio millón de euros un año después.
No sólo se venden pocas viviendas, sino que, además, el margen que reportan a las empresas es negativo. Así, en compañías como Metrovacesa, Reyal Urbis o Realia, los ingresos obtenidos por las ventas no cubren ni siquiera los gastos generados de la construcción y comercialización de esas viviendas.
Metrovacesa cuenta, a 31 de marzo, con un stock de 142 unidades. Al ritmo actual, tardaría varios años en desprenderse de ellas. Pero venderlas supondría pérdidas. En el primer trimestre, ingresar 1,5 millones por 11 viviendas le ha supuesto unos números rojos de 1,9 millones.
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