

Fallo de los Premios Nacionales de Arquitectura de Schindler
El proyecto ganador “A grandes males, grandes remedios” convierte la estructura del rascacielos incendiado en un moderno y original símbolo arquitectónico de la ciudad. Se contempla la creación de una innovadora construcción paralela para poder observar y visitar el edificio Windsor. Además del proyecto ganador, presentado por estudiantes de la Escuela Politécnica Superior de Alicante, también se reconocieron cuatro accésit
¿Quién iba a pensar que el amasijo de hierros y ruinas del edificio Windsor incendiado podría haberse convertido en una original obra de arquitectura moderna? Un grupo de tres estudiantes de arquitectura de la Escuela Politécnica Superior de Alicante así lo cree y su proyecto de rehabilitación y conversión del antiguo rascacielos incendiado en un monumento más de Madrid, como nuevo símbolo de la ciudad, ha sido reconocido en los Premios Nacionales de Arquitectura de Schindler.
El proyecto “A grandes males, grandes remedios”, realizado por María Gómez, Sergi Hernández y David Cárdenas, fue el proyecto ganador de esta iniciativa de Schindler –compañía especializada en la fabricación, instalación y mantenimiento de ascensores, escaleras mecánicas y andenes móviles–, que tiene por objetivo potenciar el talento y la innovación entre los jóvenes arquitectos de España.
En el Premio Nacional de Arquitectura de Schindler participan los estudiantes ganadores de los premios locales de arquitectura que el Grupo realiza desde hace más de diez años en las principales escuelas y universidades del país. En esta edición nacional han participado las Escuelas Técnicas Superiores de la Universidad Internacional de Cataluña, de Granada, A Coruña, Pamplona y Valencia, así como la Escuela Politécnica Superior de Alicante.
El Premio Nacional de Arquitectura de Schindler reconoce a los proyectos más vanguardistas de arquitectura que integren soluciones innovadoras de transporte vertical. La calidad de los proyectos presentados ha convertido a esta iniciativa en un referente del sector así como del mundo universitario, al fomentar la creatividad e innovación de los jóvenes talentos. El jurado de esta edición estuvo formado, entre otros, por dos de los arquitectos más prestigiosos de nuestro país: don Carlos Lamela y don Fermín Vázquez.
Proyecto ganador
El proyecto ganador de los Premios Nacionales de Arquitectura de Schindler ha sido “A grandes males, grandes remedios”, realizado por María Gómez, Sergi Hernández y David Cárdenas, de la Escuela Politécnica Superior de Alicante. La propuesta consistía en la paralización del desmontaje del edificio Windsor de Madrid tras su incendio, convirtiéndose en un espectacular monumento emblemático de la ciudad e integrándose con el paisaje urbano.
Para ello, los jóvenes arquitectos diseñaron una estructura paralela que garantiza la seguridad del rascacielos incendiado y que permite la visita de los transeúntes y curiosos. El proyecto integra el concepto de “hiper movilidad”, creando nudos de conexión para variar la percepción del rascacielos incendiado. Por ello, en esta estructura se contempla la instalación de 20 escaleras mecánicas, 6 rampas móviles y un ascensor para facilitar el acceso y permitir contemplar el edificio desde diversas perspectivas.
Accésit
La calidad de los proyectos presentados al Premio de Schindler determinó que se reconocieran otras cuatro propuestas, ganadoras de los accésit. Uno de los proyectos reconocidos fue “Mediateca en Vitoria”, realizado por Ana Lidia González y David Resano, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Navarra. La propuesta se centraba en la construcción de un original edificio que revitalizara el centro de Vitoria, se integrara con el casco urbano y lograra la máxima relación entre la estructura, el tejido y el trazado existentes. La construcción se adapta a los nuevos tiempos, en los que los retos de relación y gestión de la información toman un papel trascendental.
Por ello, la estructura de la mediateca se basa en unas pantallas que dejan pasar la luz y facilitan la relación entre el interior y el exterior. Las escaleras, rampas y ascensores panorámicos son una expresión visual hacia el exterior del movimiento vertical dentro del edificio.
La renovación del barrio barcelonés del Raval es otro de los proyectos galardonados en los Premios Nacionales de Arquitectura de Schindler. En “Comunicación horizontal”, de Aitor Fuentes, de la Universitat Internacional de Catalunya, una parcela de 10.600 metros cuadrados se transforma en una impresionante gran plaza que abarca viviendas, oficinas y una ampliación del Museo Marítimo, además de mejorar de la accesibilidad de las degradadas viviendas del entorno.
El original proyecto contempla la instalación de varios andenes y escaleras mecánicas, así como ascensores exteriores compartidos, para acceder cómodamente a las antiguas viviendas. Igualmente, para facilitar la comunicación dentro de los edificios, Aitor Fuentes también contempla un novedoso andén móvil.
Por su parte, Ángel González Avilés, de la Escuela Politécnica Superior de Alicante, también fue premiado en esta categoría por su trabajo “Aerohuerto”. El proyecto consiste en la creación de un innovador edificio de embarque y torre de control en el aeropuerto de Murcia, una estructura entendida como un gran escaparte de la región.
Esta nueva puerta de acceso y salida se concibe como un diálogo entre paisaje y la Terminal, sin olvidar la flexibilidad o la funcionalidad. Para resolver los problemas de movilidad, el autor optó por la instalación de tres ascensores y seis escaleras mecánicas en el edificio de embarque, así como tres ascensores –dos de ellos panorámicos– en la torre de control.
Por último, Pablo Ferreiro, José Alonso y Ruth Varela, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña, recibieron un accésit por su obra “Entre Bastidores”, que contempla la construcción de un original edificio de viviendas basado en pequeñas piezas de madera: bastidores. Gracias a estos recursos, los autores van dibujando los espacios en torno al patio, logrando un paisaje abstracto interior que transmite una sensación de movimiento continuo.
Más allá de lo estrictamente funcional, los elementos de comunicación vertical se adaptan al entorno y forman parte importante del complejo, consiguiendo no sólo conectar espacios, sino también comunicar significados. El ascensor, concebido como una “vena de madera” se integra con el lenguaje arquitectónico de la vivienda, siendo una importante línea de comunicación.
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