

Las nuevas áreas de actividad económica pueden clasificarse en seis categorías:
- Parques industriales, que mantienen un predominio del espacio destinado a albergar empresas que realizan operaciones de fabricación, pero reduciendo la densidad edificatoria.
- Parques empresariales, que concentran edificios en altura destinados a oficinas como respuesta a la congestión y el encarecimiento de los centros de negocio.
- Parques mixtos de actividad, que buscan la obtención de sinergias de la proximidad de la industria (limpia) con los servicios.
- Minipolígonos de pequeñas naves adosadas para satisfacer las necesidades de 'pymes' y microempresas.
- Parques tecnológicos y/o científicos, destinados a lograr la transferencia de los conocimientos a la producción y al I+D+i.
-Polígonos especializados para un uso específico.
Analizando los diferentes componentes que intervienen en este mundo de la construcción industrial, llegamos a las siguientes conclusiones. La mayor parte de las actuales promociones industriales son públicas por razones obvias. Es necesario un gran esfuerzo de inmovilización de capital, superior al de la actuación residencial. A veces hay que crear nuevos polos de desarrollo.
Sería bueno también ayudar al promotor industrial y apoyarse en él como se hace con el promotor residencial. ¿Por qué en los polígonos de promoción pública, Sepes, Arpegio, etcétera, no se vende suelo finalista al promotor industrial igual que se hace con el residencial? Quiero pensar que es más una inercia que otra cosa. Se dice que para evitar la especulación.
Diseñar en el planeamiento un 'mix' de necesidades para vertebrar la mediana y grande industria con la pequeña sería el nicho de mercado apropiado para el promotor y agente. Evitaríamos el posible chabolismo industrial y favoreceríamos a las empresas más pequeñas.
Igualmente hay que pensar en el creciente mercado de obras llave en mano. Cada vez es más común el caso de empresas industriales que no quieren inmovilizar sus recursos en 'ladrillos' y prefieren dedicarlos a su circulante productivo a base de contratos de alquiler a largo plazo para sus instalaciones.
Bajo nuestro punto de vista, los constructores y promotores industriales podrían aportar su conocimiento, esfuerzo e iniciativa en la planificación, lanzamiento y vertebración de las nuevas áreas industriales y empresariales. Hago un llamamiento a las administraciones para que cuenten con nosotros, al menos en igualdad de condiciones que los promotores residenciales.
Las nuevas áreas de actividad económica pueden clasificarse en seis categorías:
- Parques industriales, que mantienen un predominio del espacio destinado a albergar empresas que realizan operaciones de fabricación, pero reduciendo la densidad edificatoria.
- Parques empresariales, que concentran edificios en altura destinados a oficinas como respuesta a la congestión y el encarecimiento de los centros de negocio.
- Parques mixtos de actividad, que buscan la obtención de sinergias de la proximidad de la industria (limpia) con los servicios.
- Minipolígonos de pequeñas naves adosadas para satisfacer las necesidades de 'pymes' y microempresas.
- Parques tecnológicos y/o científicos, destinados a lograr la transferencia de los conocimientos a la producción y al I+D+i.
-Polígonos especializados para un uso específico.
Analizando los diferentes componentes que intervienen en este mundo de la construcción industrial, llegamos a las siguientes conclusiones. La mayor parte de las actuales promociones industriales son públicas por razones obvias. Es necesario un gran esfuerzo de inmovilización de capital, superior al de la actuación residencial. A veces hay que crear nuevos polos de desarrollo.
Sería bueno también ayudar al promotor industrial y apoyarse en él como se hace con el promotor residencial. ¿Por qué en los polígonos de promoción pública, Sepes, Arpegio, etcétera, no se vende suelo finalista al promotor industrial igual que se hace con el residencial? Quiero pensar que es más una inercia que otra cosa. Se dice que para evitar la especulación.
Diseñar en el planeamiento un 'mix' de necesidades para vertebrar la mediana y grande industria con la pequeña sería el nicho de mercado apropiado para el promotor y agente. Evitaríamos el posible chabolismo industrial y favoreceríamos a las empresas más pequeñas.
Igualmente hay que pensar en el creciente mercado de obras llave en mano. Cada vez es más común el caso de empresas industriales que no quieren inmovilizar sus recursos en 'ladrillos' y prefieren dedicarlos a su circulante productivo a base de contratos de alquiler a largo plazo para sus instalaciones.
Bajo nuestro punto de vista, los constructores y promotores industriales podrían aportar su conocimiento, esfuerzo e iniciativa en la planificación, lanzamiento y vertebración de las nuevas áreas industriales y empresariales. Hago un llamamiento a las administraciones para que cuenten con nosotros, al menos en igualdad de condiciones que los promotores residenciales.
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