

La Federación Andaluza de Urbanizadores y Turismo Residencial celebró en la segunda quincena de septiembre una mesa de trabajo entre sus socios, preocupados por el futuro del turismo residencial y en la que se analizó la situación actual que atraviesa el sector.
Entre las conclusiones Arturo Moya, Vicepresidente Ejecutivo de la Federación, destaca que “a pesar de las especulaciones que auguran un futuro incierto, continúa con su expansión aunque a un ritmo más moderado. Al menos eso es lo que se desprende de los datos estadísticos sobre el sector”.
Para Arturo Moya, “el comportamiento del sector es moderadamente positivo a corto, pero inquietante a medio plazo, ya que la incertidumbre creada por la operación “Malaya” y el descontrol urbanístico existente hasta la aprobación definitiva de los planes urbanísticos y de ordenación territorial, están limitando los planes empresariales con vistas a los próximos tres años”.
La costa andaluza, principalmente las provincias de Málaga, Cádiz, Granada y Almería se perfilan junto con la Costa Blanca (Alicante), como los destinos turístico residenciales más demandados, seguidos por Costa Azahar (Castellón), Costa Cálida (Murcia) e Islas Baleares.
Así, por ejemplo, en Baleares, según se desprende del informe sobre turismo residencial elaborado por la Cámara de Comercio de Mallorca, cuatro de cada diez turistas extranjeros que acuden a la zona se alojan en viviendas, lo que supone alrededor de cinco millones de personas.
Por otra parte el Vicepresidente de la Federación señala en relación con Andalucía que “los últimos datos disponibles cifran en más de un millón (1.039.172) el número de turistas residenciales que llegaron a nuestra Comunidad en el primer trimestre del presente año, lo que supone un 22,4% de todo el turismo que llegó a Andalucía durante estos tres meses”.
Para la Federación Andaluza de Urbanizadores y Turismo Residencial esta cifra no hace más que avalar la importancia del sector y cobra aún más relevancia cuando se advierten datos tan significativos como el hecho de que en Almería el porcentaje de turistas que optaron por la vivienda como medio de alojamiento, ya sea en propiedad, alquilada o de familiares y amigos, supuso en este mismo periodo un 46,6%, mientras que en Huelva el porcentaje alcanzó el 46,3%, seguido del 40,5% de Jaén. “El florecimiento turístico de Jaén en cuanto a vivienda vacacional viene a afianzar la creciente tendencia de un nuevo emplazamiento turístico residencial, que tiende a desarrollos de interior, que están complementando a los tradicionales proyectos urbanísticos residenciales en el litoral”, matiza Moya al respecto.
En Almería, Málaga, Huelva y Cádiz los turistas optaron por las casas en propiedad para alojarse. El 35,8% de los turistas residenciales en Almería se alojaron en casas en propiedad y el 20,6% en casas alquiladas. En Huelva un 31,3% de los turistas residenciales optaron por la vivienda en propiedad. De este modo Almería, se perfila junto a Huelva, como las principales zonas emergentes de Andalucía.
Sin embargo Arturo Moya matiza que “a pesar del auge de provincias como Almería o Huelva, Málaga y Cádiz siguen siendo actualmente las zonas de Andalucía donde existe mayor porcentaje de turistas residenciales que se alojan en viviendas en propiedad. En Málaga el 53,3% de los turistas residenciales optó por esta modalidad de alojamiento, y en Cádiz la cifra alcanzó el porcentaje del 43,27%”. “Curiosamente en ambas provincias las estancias media registradas durante este periodo fueron las más altas de toda Andalucía, con 10,6 días de media en Málaga y 5,1 en Cádiz”, añade el Vicepresidente de la Federación.
Por otro lado, la Federación advierte que se aprecia un cambio significativo en la tipología de viviendas demandadas. De grandes villas se ha dado paso a apartamentos de uno y dos dormitorios, configurando lo que hoy ya se denomina “pueblo mediterráneo”. Esto obedece a varias causas:
- Encarecimiento del metro cuadrado y del precio de la vivienda en general.
- Los cambios operados en la estructura familiar y de los hogares. En España hay cada vez más hogares unipersonales y monoparentales o con pocos hijos por lo que las viviendas se adecuan a estas familias con menos miembros.
- Mayor dificultad para conseguir préstamos bancarios cuanto mayores son las cantidades solicitadas.
- Subida de los tipos de interés, lo que encarece el coste de financiación de la compra de una vivienda.
- Incremento notable de la preocupación por la seguridad.
Para Moya, “aunque es cierto que la demanda de vivienda, tanto principal como secundaria, tiende a moderarse, es precipitado hablar de “moratoria residencial”, aunque la lentitud de la Administración en clarificar el horizonte jurídico del urbanismo juega a favor de esa inquietante situación”.
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