

El presidente de Promotur Andalucía ha dicho, en Almería, que “el golf no necesita una regulación especial, puesto que no la hay en ningún otro país”
Un estudio elaborado por expertos y técnicos responde a las críticas basadas en que el campo de golf supone una ocupación excesiva del territorio y un consumo extraordinario de agua
El golf si es, en cambio, un rompedor de la estacionalidad turística, un aporte de estancias turísticas más largas y con mayor gasto que el turismo convencional y un elemento re-equilibrante del territorio
• El presidente de la Asociación de Promotores de Turismo Residencial y Deportivo de Andalucía-Promotur Andalucía, Ramón Dávila, ha visitado esta mañana Almería, con motivo de hacer pública la postura oficial de la Asociación con respecto al ‘Decreto del Golf’ que va a elaborar la Junta de Andalucía, en un acto organizado por Promotur Almería, en el que precisamente Dávila ha estado acompañado por el presidente y el vicepresidente de Promotur Almería, José Carrión y Miguel López respectivamente.
• Ramón Dávila ha comenzado por anunciar que Promotur ha tenido acceso al borrador del Decreto regulador del Golf y de los usos complementarios a los campos de golf y ha realizado un minucioso estudio desde diversos puntos de vista, como el jurídico, urbanístico, ambiental y turístico y de golf, contando con un equipo de profesionales formado por ingenieros, ambientalistas, diseñadores y directores de campos de golf y profesionales de otros ramos, que han aportado cada uno su visión.
• La primera conclusión a la que ha llevado Promotur Andalucía y que ha expuesto Ramón Dávila esta mañana es que en Andalucía no es necesaria una legislación específica sobre campos de golf y ha continuación ha expuesto razones de diversa índole. Así, por ejemplo ha hablado de que este campo ya está regulado por diferentes disposiciones de la Unión Europea, del Estado Central y de la Comunidad Autónoma “que ya de por sí hacen complicada la tramitación de un campo de golf”, entre las que se encuentran la legislación de protección medioambiental, que obliga por ejemplo a la realización de un estudio de impacto medioambiental; o la legislación de aguas, la de montes, la de costas si se da el caso, etc., así como el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía y los Planes Sub-regionales.
• Además, ha expuesto que “no hay ningún país en el mundo que tenga leyes específicas sobre golf (como tampoco las hay sobre fútbol, baloncesto o polo, sino que son las federaciones las que rigen las normas para la construcción de sus instalaciones) y en España sólo hay tres comunidades autónomas que las tienen, que son Navarra, con dos campos; Extremadura, con dos y medio; y Baleares, con una ley del año 91 y siempre referidos a suelo no urbanizable. No parece lógico romper el esquema del resto de comunidades o de países donde sí hay una práctica amplia del golf, como Estados Unidos, llevan 200 años haciendo campos de golf, tienen 20.000 campos y no han necesitado una ley específica”.
• En segundo lugar, Promotur Andalucía y su presidente sostienen que, si el gobierno autonómico decidiera, en virtud de la mayoría que obtuvo en las urnas, seguir adelante con la tramitación de esta legislación específica, ésta debería ser “siempre por medio de una ley y no un decreto, básicamente por respeto a la propia legislación, ya que modificaría aspectos que ya contempla una ley general, como la edificabilidad y la densidad. En cualquier caso, estamos seguros de que los servicios jurídicos de la Junta de Andalucía sabrán llevar a cabo el proceso de una forma de acuerdo con la legislación”.
• Pero la CONCLUSIÓN MÁS IMPORTANTE a la que llega el estudio de Promotur Andalucía es que “el golf no es sólo un deporte, que ya sería importante por número de fichas, el tercero de España con 300.000 federados y también el tercero en Andalucía, sino que es un producto turístico, con una serie de efectos fundamentales para el turismo en Andalucía, como son:
- 1.- Es el principal factor rompedor de la estacionalidad: la afluencia de turistas extranjeros, sobre todo británicos escandinavos, se produce entre octubre y abril, que es cuando cierran sus campos por las condiciones climatológicas, precisamente en la temporada baja del turismo andaluz, con lo que se rompería esta estacionalidad y se ampliaría el mercado y las fechas, extendiéndolo a todo el año. Ello solucionaría el problema de tener que cerrar los hoteles en invierno y tener que realizar contratos fijos-discontinuos a los trabajadores.
- 2.- Es un factor que cualifica la oferta turística y da valor a otros recursos turísticos que pueden surgir alrededor del campo de golf, por lo cual en los planes de excelencia turística se suele incluir un campo de golf.
- 3.- El turismo de golf tiene unas estancias medias superiores al turismo convencional, que suele ser, en Andalucía, de menos de cuatro días, por los alrededor de diez del visitante de golf. Ello supone una obvia rentabilidad para el sector.
- 4.- El turista de golf tiene unos gastos medios 3,7 veces superior al turista convencional. Más rentabilidad aún.
- 5.- El campo de golf no necesita implantarse en una zona litoral, porque supone un atractivo turístico por sí mismo. Esta condición hace del golf un gran factor para reequilibrar territorialmente Andalucía, solucionando un problema importante de la comunidad, como es la presión sobre el litoral.
• También ha expresado Ramón Dávila la posición de la Asociación, con datos, acerca de las críticas que se le hacen a los campos de golf y que son fundamentalmente dos: la ocupación excesiva del territorio y la falta de agua. Sobre ello, ha dicho que:
- 1.- SOBRE LA OCUPACIÓN EXCESIVA DEL TERRITORIO: Los datos son que en Andalucía hay 100 campos de golf, con una media de 50 hectáreas cada uno, lo cual ocupa una parte ínfima del territorio. Sirva como ejemplo el Algarbe portugués, donde en una superficie tres veces menor a la provincia de Cádiz, hay 35 campos de golf y 20 más en construcción, para una población de 300.000 habitantes. La crítica, por tanto, carece de rigor.
- 2.- SOBRE LA FALTA DE AGUA: Promotur aporta un estudio realizado por el profesor Recio, de la Universidad de Córdoba, en el que se contemplan datos del consumo de agua por un campo de golf en las diferentes zonas de Andalucía. De media, un campo consume unos 250.000 metros cúbicos, con lo que cada cuatro consumen un hectómetro. El consumo total es de 25 hectómetros cúbicos, con lo que los campos de golf andaluces consumen el 0,3% del agua consumida en Andalucía. Para Ramón Dávila, “podemos cerrar todos los campos de golf, que se vaya mucha gente al paro, que afecte de manera importante a nuestro turismo y, ¿qué conseguimos? No solucionamos en absoluto el problema del agua. Además, el 19% del agua se pierde por el mal estado de las conducciones. Si se arreglase en parte ese problema, bajando a una pérdida de 15%, se podrían regar 500 campos de golf”. Por último, respecto a este tema, Dávila ha señalado la importancia de que “el 56% del agua destinada al golf es agua depurada, lo cual supone una ayuda al ciclo del agua, y además los campos tienen ya sensores y sistemas para aprovechar todo el agua y regar sólo las zonas necesitadas”.
• Finalmente, como conclusión final, Dávila ha asegurado que “nosotros no pedimos que se concedan al golf ningunas condiciones especiales, en cuanto a trato, edificabilidad, densidad, etc., sino que se trate como al resto de ámbitos de este sector. Porque nosotros estamos a favor de un desarrollo ordenado, racional y que evite los desmanes que se han podido llevar a cabo anteriormente en desarrollo de campos de golf, pero más aún en otro tipo de desarrollos”.
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