

La reforma fiscal mexicana que Felipe Calderón tiene previsto aprobar en los próximos seis meses contempla elevar la carga fiscal a las concesionarias de autopistas, lo que amenaza la inversión de las constructoras españolas presentes en el país.
Esta medida afectaría entre otras a OHL, Acciona, FCC, Azvi, Isolux y otros grupos de mediano tamaño. La nueva norma supondría la implantación de un impuesto directo, de un mínimo el 19%, sobre la práctica totalidad de los ingresos. Además no habría apenas deducciones, pues no serán deducibles ni los gastos financieros ni el personal, las dos mayores cargas que soporta una concesionaria, sobre todo en los primeros años, apunta.
El impacto de la norma sobre sociedades muy apalancadas, como es el caso de la concesionarias, puede ser extremadamente dañino.
OHL es la constructora española con mayor presencia en México, donde gestiona la vía de circunvalación de la capital, la concesión ferroviaria Cuatitlan-Buenavista, así como de dos aeropuertos y un resort turístico de lujo.
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