

Las entidades financieras se han visto forzadas a canjear deuda por acciones para recuperar créditos y pocas inmobiliarias pactan planes de viabilidad con los acreedores
Las entidades financieras, de manera accidental, se han convertido en propietarias cuando no han podido conseguir otro resultado. Las fórmulas para recuperar la deuda son limitadas. La más recurrente es el concurso de acreedores, aunque esta opción es la menos deseada porque se puede perder el control de la compañía. Este es el caso de Nozar, pero también de Martinsa-Fadesa. Esta última tiene activos cercanos a los 7.000 millones, por un pasivo de más de 6.000. No obstante, sus filiales, también insolventes, tienen patrimonios netos deficitarios, según los informes definitivos de los administradores concursales. Los bancos tienen que ponerse a la cola de los acreedores.
La segunda alternativa es la refinanciación de la inmobiliaria con un componente de liquidación. «Es lo que en el sector se denomina quiebra en frío», dicen fuentes empresariales. Es decir, se venden los activos disponibles para saldar la deuda. La diferencia con el proceso anterior es que se trata de un concurso que no pasa por el juzgado mercantil, y lo que se obtiene de los activos acaba en poder de los bancos.
La tercera opción para recuperar créditos es lo que se denomina «refinanciación zombi». La compañía no tiene prácticamente activos para obtener liquidez, o el activo es básicamente suelo, que durante esta crisis inmobiliaria es como no tener nada. «Ante la opción de acudir a un concurso o a una liquidación problemática, los bancos prefieren aplazar la deuda, a la espera de que lleguen mejores tiempos», cuentan fuentes financieras.
En este caso, la compañía no paga los intereses bancarios y los acumula al final del periodo, cuando las condiciones del mercados hayan cambiado y el activo vuelva a ser productivo. Es el caso de Habitat y Reyal-Urbis, entre otras. La banca no se ha convertido en accionista de estas inmobiliarias, pero, sin duda, podría haberlo hecho.
La cuarta alternativa depende de que la promotora disponga de activos que generen ingresos recurrentes. La deuda que se puede pagar se mantiene como tal. La parte que no se puede pagar se convierte en acciones. Es el caso de Inmobiliaria Colonial y Metrovacesa. La primera genera ingresos considerables, porque su negocio –el de oficinas– sigue en marcha. Los bancos se han incorporado como accionistas y han aprobado un plan de viabilidad.
Copyright© 2010 Urbaniza Interactiva S.A. CIF A01306547