

La fórmula del arrendamiento ya funciona con éxito en el Centro histórico, Teatinos, el nuevo paseo marítimo y las zonas costeras. Se trata de una apuesta segura que permite a las empresas inmobiliarias engrosar su patrimonio y refugiarse ante posibles crisis en el sector
Para muchas promotoras, los pisos en alquiler se convierten en la quilla que mantiene el barco a flote en los momentos de marejada. Esta alternativa a la venta es un salvavidas que les permite capear las crisis que azotan cíclicamente el mercado inmobiliario. La fórmula es, según los expertos, una apuesta segura que ofrece a las inmobiliarias la posibilidad de aumentar su patrimonio y asegurarse a su vez unos ingresos mensuales a largo plazo.
Las armas de seducción del arrendamiento empiezan a conquistar a muchas de las promotoras que operan en la provincia. Basta con darse una vuelta por alguna de las nuevas edificaciones de la capital para comprobar que en sus balcones cuelga el cartel de Se alquila. En zonas como el Centro histórico, el nuevo paseo marítimo, el entorno universitario o la costa, la reserva de un paquete de pisos en alquiler se convierte para las empresas en una opción mucho más rentable que la propia venta.
"Para un negocio inmobiliario con solvencia económica el arrendamiento de inmuebles es una vía con grandes ventajas. Por un lado, les supone un ahorro tributario -ya que al no vender la vivienda pagan menos impuestos- y, por otro, les genera un fondo de inversión constante", sostiene José Antonio Pérez, profesor de cátedra inmobiliaria de Instituto de Práctica Empresarial. "Cuando la promotora ha vendido el número de pisos suficientes para cubrir los gastos alcanza un punto muerto en el que le resulta más beneficioso arrendar para garantizarse una renta fija", subraya.
Precios imparables
Y es que las reglas del juego del mercado inmobiliario están cambiando a marchas forzadas. Los precios de las viviendas continúan escalando de forma imparable. Tan imparable como la desesperación de los jóvenes, que ven en la compra de un inmueble una auténtica misión imposible. Para todos aquellos que buscan independizarse sin asfixiar sus sueldos con las hipotecas -que llegan a absorber hasta el 70% de las nóminas-, el alquiler se convierte en la única solución. Una realidad de la que empiezan a sacar tajada las promotoras.
Entre ellas, la constructora Aljonoz, que acaba de rehabilitar un edificio en la calle Compañía y ultima las obras de otro inmueble en la calle Azucena. "El Centro es un lugar muy apetecible para vivir, pero los precios están por las nubes. Ante esta situación, lo mejor es poner los pisos en alquiler. Para nosotros se trata de una inversión complementaria a la venta que nos da cierta seguridad", destaca Mati Villafranca.
La Sociedad Azucarera Larios (Salsa), es otra de las firmas malagueñas que prefieren arrendar. La compañía cuenta con 8.800 metros cuadrados destinados al alquiler, una vía a la que recurren -según reconocen-, para no perder el patrimonio, "que es un valor seguro", dicen. "En los últimos meses hemos remodelado dos nuevos edificios en Larios 3 y 4 y estamos a punto de arrendarlos. En ningún momento nos planteamos venderlos porque son inmuebles insignes", destacan desde la empresa.
Los precios de las viviendas ofertadas por Salsa oscilan entre los 350 y los 1.000 euros mensuales. Según un estudio de Mercado realizado por la inmobiliaria, el metro de un inmueble en la calle Larios asciende a los 10 euros. La cifra se reduce en dos euros en el resto del Centro histórico.
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