

Son opiniones de José Manuel González-Páramo, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE)
El estallido de la burbuja inmobiliaria tras años de sobreexplotación dejó en torno a un millón de casas sin vender, lo que forzó a los promotores e inmobiliarias a bajar precios para darles salida o a traspasárselas a los bancos a cambio de sus deudas. El descenso de precios fue especialmente destacable en algunas zonas de España como el arco mediterráneo y las periferias de las grandes ciudades y capitales de provincia. A finales de 2009, esta cifra se había reducido a unas 700.000. Por este motivo, los expertos sostienen que hasta que no se absorba la mayor parte del stock los precios tendrán que seguir bajando, aunque puede que con menos intensidad.
La razón, ha añadido, es para no estar "meses o años" esperando que el valor de las viviendas aterrice y se dé por cerrado el ciclo bajista en el sector residencial.
Tras recordar que el Banco de España venía desde 2004 alertando de que el parque de vivienda estaba sobrevalorado, ha considerado "positivo" que el valor de los inmuebles regrese a sus parámetros reales. En su opinión, ello permite un mejor acceso de los ciudadanos a la vivienda y permite reducir la "incertidumbre" reinante en las entidades financieras, en relación con las provisiones que tienen que reservar por cada vivienda pendiente de venta.
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